el regreso
Pues sí queridos míos, he vuelto. Y no es que hubiera abandonado por completo este espacio, no, porque lo visitaba ocasionalmente esperando que una yeye paralela se hubiera dignado a decir algo a los fieles chiringuiteros. Pero la maldita nunca escribía nada y al final he tenido que ser yo, la yeye del otro lado del ecuador la que ha tenido que ponerse manos al teclado. Las telarañas ya asustaban. Y la causa de este retiro chiringuitero desde épocas estivales es sencilla a la vez que variada. Se resume en un cóctel de vorágine del celuloide, primero una y luego otra que no dejaba mucho más tiempo que el necesario para no olvidar quién soy, la pérdida de algunos sanos hábitos como eran compartir los pensamientos volátiles que se pasean por nuestras cabezas, el no encontrar nada que estuviera a la altura de los últimos comentarios, el aplatanamiento de las neuronas y la adicción a ciertos realitys... pero ahora que todo ha pasado, ahora que desde que hace unos días paso algunas mañanas en un lugar místico y sagrado de frío polar y techos altos deteniendo el tiempo de las imágenes para llevármelas a casa y observarlas en la pantalla que ahora os dice esto, desde ya mismo, he vuelto. Y no he vuelto sola porque en todo este tiempo estuve preparando una gran antología que os sorprenderá.
La yeyé ha vuelto al chiringuito.