la escritura
Evidentemente, cuando la escritura no avanza sola, mejor dejarla descansar. Comencé tres veces un texto hoy y tres veces lo borré. Si la empujo, la escritura camina a tumbos. Si la obligo a decir, sus palabras parecen huecas, la musicalidad es disonante, como si se hubiese equivocado de escala.
A veces pienso que la escritura es como la utopía. Dice Galeano: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”
Eso me sucede en épocas de sequía