la casa
Inventamos viajes para conocer y conocernos, para seguir aprendiendo.
Terminó el viaje??
…
El retorno a una realidad poco precisa y desconocida es en definitiva el reencuentro con uno mismo.
Terminó el cuento??
…



Cuando no se donde termina mi paseo me duermo caminando y ruedo, ruedo, ruedo, ruedo…me despierto cerca del estanco, al final de la calle hay una casa blanca con dos ventanas azules y un árbol que merendándose la mitad de la pared invita a cruzar la vallita y llamar a una puerta que casi siempre está abierta. A la derecha hay una montaña de bicicletas que poco a poco se van oxidando, si te detienes un momento a observar, verás a un extraño personaje de pantalones cortos y muy apretados llegar con una nueva bici para su colección de objetos y deseos imposibles , se escuchan susurros y comentarios de las que llevan tiempo allí, “Incauta, como te atraparon?”…”Como a todas vosotras, curiosas, que sois unas piponas”,
Dentro de la casa, se mezclan con alegría las esencias de mas de…cinco o seis millones de caminantes y caminantas que ante semejante montón de bicicletas decidieron en algun momento de su viaje parar a echar un vistazo, “acaso no te parece increíble”, dijo uno, “otia tio”, exclamo otro, “quien es ese exótico personaje??”, corearon esbeltas cordobesas de dulce rostro y mejores intenciones…
En el centro de la casa el sol entra por el mismísimo techo, cuando llueve el comedor se transforma en piscina y los hospedados nadan y nadan y nadan rebuscando bajo el agua con la esperanza de encontrar alguna palabra que llevarse a la boca, el sol seca el agua mas o menos a las tres y normalmente, y digo normalmente, aparece por allí el chico de las pizzas lozano y barbirrojo con una especial de pimiento y pollo, tamaño familiar por supuesto…mientras comen cuentan historias de mundos extraños mas allá del mar, mundos con semáforos, con grandes edificios, mundos donde el tiempo tiene precio y donde las dudas quedan sepultadas bajo cientos de miles de ojos que no quieren ver nada mas que sus pies moviéndose por inercia…
Las dueñas de la casa barren con esmero las páginas de un cuento que espera volver a ser contado, una y otra vez…
Por... Nocheydía
(Se merecía un principal. Una y mil veces, gracias por las palabras)