mortadelo y filemón
EL MUNDO DE MORTADELO Y FILEMÓN
A veces, sin querer, encontramos razonamientos interesantes.
Recordareis el mundo sin amor de Mortadelo y Filemón. Jamás una palabra amable, jamás un gesto de solidaridad o generosidad. Si una persona trataba bien a otra, la acción escondía una broma cruel. El perdón no existe en ninguna de sus formas; todo error exige castigo, toda acción exige una venganza totalmente desproporcionada: si usted me asustas con un ruido, yo te perforaré los tímpanos con una explosión, si me tiras un petardo, yo te perseguiré por medio mundo con una bomba nuclear.
Además del egoísmo más cruel, el mundo de Mortadelo y Filemón arranca la esperanza de cambio con el más grande de los determinismo genéticos; los nombres de las personas marcan su destino. Si alguien se llama gilipóllez, sería gilipollas de por vida, si alguien se llama cachipórrez, será un animal. Cambiar es imposible, nacer es perder la esperanza.
Para colmo no se puede escapar de la realidad ni siquiera a través de la muerte. Cada acción acarrea monstruosos dolores, los jefes procurarán infligirle los más severos castigos físicos, los enemigos le molerán a golpes y los amigos le gastarán bromas crueles y le usarán como parapeto para evitar sus golpes o experimentaran con usted. La vida además estará llena de accidentes con botellas de nitroglicerina y con todo tipo de materiales peligrosos que de una manera irresponsable circulan habitualmente entre la gente. Da igual. No importa que tipo de dolor, no importa qué intensidad, no importa de quien provenga. NUNCA morirá.
No sé si queda claro lo que estoy queriendo decir, esto es una amenaza: DEJE DE UNA VEZ DE COMPRAR EN MI MERCADONA.