ESPERAR
GÜEITIN
Esperar es un verbo cuya simple pronunciación ya exaspera a más de una persona. Las salas de espera son los lugares en el que el verbo se ejemplifica materialmente de la forma más dura. Existen habitaciones destinadas a pasar el tiempo en la consulta de toda clase de médicos (dentistas, podólogos…) y en miles de otros negocios y empresas.
La consulta sigue la línea estéril de blanco nuclear de los hospitales. Las sillas se alinean de tal manera que puedes observar a los otros pacientes. Las revistas manoseadas y con las hojas rajadas, se amontonan sobre una mesa baja de cristal. A falta de aire acondicionado, un par de ventiladores intentan penosamente renovar el ambiente.
En esta situación, una persona con hipocóndria crónica no puede evitar pensar en millones de virus correteando, saltando, flotando y recorriendo parsimoniosamente cada milímetro del habitáculo.
Entonces se acumulan gotas de sudor en su rostro. El hipocondriaco crónico se siente raramente (raramente?) agobiado. Es entonces cuando sus tímpanos perciben un hilo musical. El volumen, el correcto. No está ni muy alto ni muy bajo. Acompaña la situación. Es totalmente escalofriante. No puede clasificar lo que escucha. Apenas se percibe una especie de teclado Casio (y de los antiguos) y una flauta (no hay armónica ni acordeón). Las canciones son soporíferamente extensas, sin cambios, repiten sin parar un estribillo machacón. Al principio no le da mucha importancia a la música, pero cuando lleva media hora de espera, ese murmullo imperceptible se convierte en una tortura experimental. Una masa sonora demencial que a través de la espera se pasea por los tímpanos y trepa hacia el cerebro hasta que se instaura en él y crea una anarquía entre las neuronas.
Quiere guardar un semblante tranquilo. Cuarenta y cinco minutos más viejo, le toca el turno y deja atrás la sala. Parece increíble lo importante que puede llegar a ser un hilo musical en aquellos espacios de tiempo destinados a la espera.
A veces no nos agobia la espera, sino el cómo esperamos.