Décimo
Duerme vestido, dentro de un saco de dormir, sobre un colchón en el suelo. Vive con unos cuantos libros, tres sillas (los días se distinguen por la silla donde se sienta cada día), una mesa, un lavabo. Como el ascensor está roto, no sale a la calle: no porque la calle no merezca el viaje por las escaleras inacabables, sino porque volver a la ruindad de la habitación no merecía el viaje por la escaleras inacabables.
El mundo es un saco de dormir un colchón, tres sillas, una mesa, unos libros, un lavabo, una habitación en un décimo piso.